A Donovan le gustan los maniquíes y está loco, por eso ya no es cartero: le han jubilado anticipadamente. Sheila es mendiga por el día y prostituta por la noche: no mucho antes fue aspirante a actriz y llegó a modelo. Donovan vive en un apartamento en Nueva York y Sheila en el cajero del Chase Bank de la acera de enfrente. Donovan es blanco y anti racista, Sheila es negra y no soporta las cuotas ni los subsidios. Él la quiere, ella le desprecia. Ambos hacen con su vida lo que quieren, sin plegarse ni arrodillarse ante la Manhattan del consumo y las apariencias donde el límite, más que en el cielo, está en el suelo del cajero.