www.todoliteratura.es
María Moliner
María Moliner

MARÍA MOLINER: ANIVERSARIO DE UNA GRAN INSPIRADORA

martes 25 de marzo de 2025, 17:16h

El 30 de marzo del 2025, se cumplirán 125 años de la llegada al mundo de María Moliner, en un pueblito del Valle de Cariñena llamado Paniza, en la provincia de Zaragoza, no muy lejos de Fuendetodos, el lugar de nacimiento de Goya.

Cuando, en el año 2000 se cumplieron 100 años de su nacimiento, la homenajearon a lo grande allá en Paniza. Acudió un buen puñado de figuras destacadas del mundo de la cultura de toda España, y particularmente de Aragón. La prensa aragonesa y nacional se hizo eco de aquel homenaje con entrevistas a sus hijos y a personas que la conocieron; con artículos, crónicas, reportajes… sobre esta archivera, bibliotecaria y lexicógrafa aragonesa, en cuya vida no se había profundizado aún en aquel año 2000, según declaró cierta catedrática de Literatura de Zaragoza.

Poco después de aquel homenaje en marzo del año 2000, acudía yo a su pueblo: Paniza, guiada por el deseo de comenzar allí mi peregrinaje por la vida de esta mujer que había despertado en mí una profunda admiración y un ferviente anhelo de ahondar en su circunstancia. Tuve ocasión de visitar la casa donde nació, en la calle Horno Alto nº 4. Me paseé por el pueblo, respiré su aire, me senté en uno de los banquitos de una bella plazoleta, y desde ahí divisé su nombre: “Biblioteca Pública María Moliner”.

Fue precisamente el director de esta biblioteca Miguel Ángel Calatayud quien, contento con la idea de que investigara sobre su paisana, me brindó su partida de nacimiento, y todo un conjunto de revistas y periódicos aragoneses y nacionales que recogían aquel homenaje. La revista maña Trébede le dedicaba un número completo. Y una cinta de video con el documental: “María Moliner: 100 años de pasión por las palabras” producida por la Comunidad de Aragón, iluminaba su vida con testimonios y anécdotas sobre ella, de personas del mundo de la cultura, o del ámbito próximo y familiar.

Antes de continuar mi itinerario por archivos y bibliotecas, de conocer a sus hijos vivos por entonces: Carmina y Fernando Ramón Moliner, y de charlar con diferentes personas que la conocieron, entre ellos sus queridos alumnos de la Escuela Cossío de Valencia, supe de su conexión íntima y personal con los maestros Giner y Cossío[1] , así como con Américo Castro, inspirador de su Diccionario de Uso del Español.

La Institución Libre de Enseñanza fue, sin duda, decisiva en la vida de María Moliner. Le inculcó una forma de ser, de manifestarse en su trabajo, porque le transmitió fundamentalmente una regla de conducta que, en el conocer, se llama método, rigor lógico, espíritu científico, flexibilidad de criterio, y en lo moral: austeridad, desinterés, pureza, justicia, tolerancia, afirmaba María Antonia Martín Zorraquino, catedrática de Literatura, y gran conocedora de María Moliner.

La magnética personalidad de sus maestros Giner y Cossío, constituyó para ella esa corriente subterránea nunca extinguida a la que se refería Freud al hablar de la relación del maestro con sus discípulos. Así se lo manifiesta ella a su: querido señor Cossío, al que escribía frecuentes cartas, en ésta, fechada en diciembre de 1922, recién llegada al Archivo de Simancas, su primer destino tras aprobar la oposición al cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos:

(…) y demostrarle que desde aquí, como desde todos los sitios, mis recuerdos más cariñosos son para la Institución y sus personas, y de una manera especialísima para usted que ha tenido siempre para mi palabras tan cariñosas, que yo agradezco como expresión de su afecto hacia mí.

Ella quiso y admiró a sus maestros. No dejó de manifestarlo así durante toda su vida. Sus maestros fueron su inspiración. Se cumplía en ella lo que Freud decía al respecto:

No sé lo que nos reclamaba con más intensidad o era más sustantivo para nosotros, ocuparnos de las ciencias que nos exponían, o de la personalidad de los maestros. Lo cierto es que esto último constituyó en todos nosotros una corriente subterránea nunca extinguida[2]

Ella misma, a imagen y semejanza de sus maestros, al correr de los años, se convirtió a su vez en una gran Maestra.

Demostró ese magisterio en su peculiar forma de fundar bibliotecas: dotándolas de instrumentos para su mejor manejo. Creando una Biblioteca Escuela para que los bibliotecarios pudieran aprender a desenvolverse en ellas.

Y como prueba de esa característica forma de profundizar en sus proyectos, ahí están sus dos obras dedicadas a las bibliotecas: “Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas”, con el prólogo: “Carta a los bibliotecarios rurales”, a esos maestros, que graciosamente, se encargaron de las 115 bibliotecas que fundó ella en la provincia de Valencia. Y su “Proyecto de bases de un plan de organización general de Plan General de Bibliotecas del Estado”, de más hondo calado.

Y ese magisterio suyo no solo lo ejerció en las bibliotecas. Llegada ya a la madurez, recibió aquel efluvio subterráneo de su maestro Américo Castro, quien le imbuyó el amor por las palabras. Y, cansada de enviarles a los componentes de la Real Academia de la Lengua, metros de fichas con correcciones a las que ellos nunca atendieron[3], se puso a la tarea de definir todas las palabras de la lengua española.

Fue como si, con ese gesto, que le llevó 15 años de su vida , en los que estuvo en comunión íntima con todas las palabras del español, analizándolas, comprendiéndolas, extrayéndoles todos los usos, les dijera ella a los académicos: “Mirad, así es cómo se hace”. Ellos, sumisos, compraron su diccionario, y lo usaron.

Su Diccionario pues, entró en la Academia, pero, ¡ay amigos, a ella no la quisieron dentro!. A pesar del esfuerzo de Rafael Lapesa, Laín Entralgo, el duque de la Torre, que la nominaron en el año 1972 para que, con toda justicia, ocupara allí un sillón, no la quisieron dentro.

La personalidad de esta gran Maestra ha llegado a nuestros días. Su magisterio es estimulante. Y ella se ha convertido en una Gran Inspiradora. Se pone esto de manifiesto en las numerosas publicaciones que, desde el nacimiento de este siglo XXI, desde este año cero[4], como ella diría, no han dejado de salir a la luz, sobre su vida y obra, en todo tipo de géneros: biografía, teatro, opera, novela…

Esa benefactora “corriente subterránea”, recibida por quienes hemos investigado y escrito sobre ella, sin duda nos ha enriquecido anímica e intelectualmente. Segura estoy, de que dicha corriente no va a extinguirse, de que seguirá fluyendo e influyendo en las próximas generaciones.

Porque “Maestros”, como María Moliner, son una fuente inagotable de inspiración.

©Hortensia Búa Martín

Autora de la biografía: María Moliner: la luz de las palabras Email: [email protected]

X: @MMoliner_vida

NOTAS

[1] Francisco Giner de los Ríos y Manuel Bartolomé Cossío. Primer y segundo director de la Institución Libre de Enseñanza.

[2] Sigmund Freud. Obras completas. Tomo II. 1996. Biblioteca Nueva. Madrid

[3] Su hija Carmina me lo decía: mamá no dejaba de enviarles tiras de correcciones. Nunca le respondieron. Tal vez reposen en los sótanos de la academia.

[4] Ella, nacida en el 1900, decía que había nacido en el año cero

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios