La primera parte del proyecto, “¿Qué fue de García Madero?”, recrea las andanzas de los personajes de la novela a lo largo y ancho del Distrito Federal, esa parte de la magna conurbación conocida como Ciudad de México que se ha constituido como un mundo en sí misma: una isla diferenciada del resto de los Estados Unidos Mexicanos, característica, con sus propias normas y condicionantes, un cuerpo extraño en un país inmenso.
La segunda, “Encuentro en Sonora”, consiste en el recorrido físico y fotográfico de los lugares mencionados por Bolaño en su tercera parte de la novela, que se desarrolla en el norteño estado de Sonora, desértico y caluroso, limítrofe con los Estados Unidos de América, transido de montañas, desiertos y sequía, y en la orilla del Mar de Cortés, cerrado al otro lado por la larga lengua peninsular de Baja California.
Vidal Coy se hizo con el libro de Bolaño días antes de emprender su viaje a México, y éste le guío el camino a seguir una vez que pisó la capital. Armado con su cámara se dedicó a seguir el rastro del poeta por las calles de la ciudad, ampliando los límites que la novela de Bolaño marcaba con descripciones e insinuaciones, generando un marco visual concreto en el que invocar a los espíritus de García Madero, de Belano y Lima, de las hermanas Font y del resto de habitantes.
Del mismo modo que Arturo Belano y Ulises Lima persiguen al fantasma de Cesárea Tinajero, José Luis Vidal Coy va detrás de las huellas de los dos protagonistas de Los detectives salvajes, buscando el rastro del Ford Impala recorriendo el desierto de Sonora, utilizando la fotografía como un modo de alargar el momento de la literatura.
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